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Música friulana
Di Admin (del 17/02/2009 @ 19:59:08, in yo toco italiano, linkato 4611 volte)

La primera etapa del camino es en Spilimbergo (Friuli), con la música friulana (Spilimberc en dilecto friulano, hace 12.000 personas y està en la derecha del rio Tagliamento) Ahí me espera Andrea del Favero, gran poli-instrumentista, miembro del grupo musical "La Sedon Salvadie", pioneros del folk revival regional y director artístico del "Folkest", uno de los festivales internacionales más famosos de música folklórica. Además de todas estas dotes culturales Andrea tiene una que en este momento me resulta muy útil: es un aficionado de casas rodantes! Este pequeño detalle me da serenidad y seguridad, considerando el hecho que la primera vez en que pongo mis manos inexpertas sobre el volante de una casa rodante fue el día de la salida… La segunda gran coincidencia es que muy cerca del centro de Spilimbergo hay un área de estacionamiento equipada para casas rodantes, que me da la electricidad necesaria a escribir este artículo.

Llego a Spilimbergo cuando ya anocheció hace poco. Estaciono mi casa rodante en la plaza, contra todo reglamento y al poco tiempo llega Andrea. Tiene la linda costumbre de reunir de vez en cuando amigos músicos con talento en el bar de degustación de vinos “La Torre Oriental”, en pleno centro de Spilimbergo, para pasar una noche entera tocando. Esta vez participará también “El Camino de la Música”.

El local todavía está vacio y aprovechamos para saborear los platos típicos del lugar. Lentamente llegan los músicos de todas las edades y provenientes de diferentes partes del Friuli y de la Istria; se sientan en nuestra mesa. Empiezan a contar una serie de chistes en friulano que entiendo muy poco. Hice solamente 120 kilómetros y ya no entiendo nada. Es fantástico, ya me siento lejos de casa, ya me siento de viaje.

Cuando los músicos ya son los suficientes, nos vamos al subsuelo del local y la música empieza de una forma tan inmediata que parece increíble.

La música seguirá hasta la noche más profunda, en un ambiente de otros tiempos y otros mundos musicales. Alguien podría oír influencias musicales irlandesas, o encontrar instrumentos “infiltrados” que tienen poco que ver con la tradición musical friulana, pero aquella noche es para escuchar todo género, hasta la “pizzica” de la región del Salento o las canciones de autor. Entre esta mezcla de colores podemos de todas formas encontrar mucha tradición friulana: los textos de las canciones y las melodías parten de aquí. Luego todo lo que sale y lo que se crea es el fruto de interpretaciones personales compartidas, aceptadas y a su vez reinterpretadas. Esta noche nadie se exhibe, no hay público, no hay músicos, solo musicantes; no hay géneros y categorías. En la hostería todos suenan para todos, incluidos ellos mismos. Los instrumentos son utilizados como objetos de intercambio y pasan de mano en mano. Yo también, ya cansado de filmar, paso de una guitarra a un darbuka (percusión egipcia).

De repente me agarra del brazo un señor de pelo gris: se trata de Angelico Piva líder de los "Bintars", uno de los grupos de baile tipo Oberkrainer primigenios en Friuli. Llama otros dos músicos de acordeón y guitarra y me dice de seguirlo hacia otro cuarto, para hacerme escuchar la verdadera música tradicional friulana. Lamentablemente los sonidos se mezclan entre un cuarto y el otro, pero mientras tanto me da una pequeña sugerencia de algo que podré escuchar mejor en los días siguientes: conocer también la vieja escuela musical.

Notas: el término “Oberkrainer” significa literalmente “Arriba de Kranj”, que es una ciudad de la ex Yugoslavia. En su origen era un género musical que venia tocado desde esa ciudad hacia el norte. Luego, en el segundo posguerra, sobretodo el músico Slavko Avsenik lo difundió también entre otras zonas, entre las cuales el norte de Italia, convirtiéndolo en un fenómeno “de mercado”, consolidando la formación con el acordeón, la guitarra, la trompeta, el clarinete, el trombón y el bajo. En Friuli, a pesar de ser modificado con melodías del repertorio tradicional, no puede ser considerado plenamente un repertorio de la tradición “autentica”.